El descubrimiento de los YA DOM.
En esa búsqueda apareció algo que, al principio, parecía insignificante.
En Tailandia, y en otros países del sudeste asiático, existe un pequeño objeto que acompaña a millones de personas desde hace generaciones: los Ya Dom.
No son un producto de lujo ni algo especial.
Son cotidianos.
Están en bolsillos, en mochilas, en mesas de trabajo, en mercados y en casas.
Los Ya Dom son inhaladores herbales. Se usan cuando hace calor, cuando uno está cansado, cuando la cabeza se satura o simplemente cuando apetece hacer una pausa. Nadie los presenta como una solución milagrosa. Son, simplemente, parte del día a día.
Un gesto sencillo: abrir, inhalar suavemente, cerrar y seguir. Ese gesto fue lo que llamó la atención.
No el objeto en sí, sino lo que representaba.